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Este
duelo de estudiosos, de sistemas similares, con presión en
el medio, con carrileros que van y vienen, con enganches jugando
de media punta , para dejar un solo delantero, con desgaste lógico
al disputar dos torneos a la vez, con suma de lesiones en ambos
planteles, dejaba para cualquier observador un resultado previo
en cero, con cautela y orden como premisa, y luego esperar el error
rival. Bánfield asumió la iniciativa como al local
se le exige, y así tuvo cuatro claras en la etapa, vía
Galarza, Sand, Civelli, y Lux, las que tapò Sessa, salvo
el cabezazo del central que rozó el parante. En la 2da mitad,
Vélez varío el sistema, adelantó a Cubero,
ingresó Ladino al lateral, y jugó mas por abajo con
Mauro Zárate por Enría =que poco había aportado=
Bánfield entonces hizo ingresar a Barraza y Galván
para oxigenar el medio, y darle mas salida por derecha, desde donde
pudo llegar dos o tres veces con peligro, aunque las dos llegadas
mas claras fueron al final y repartidas: Luchetti salvó una
entrada de Castroman, y en la réplica, La Luz habilitó
a Sand, que lo perdió por cms. Y llegó en final con
un arbitraje polémico de Baldassi, aunque no en jugadas claves,
que dejó la imagen de un Castroman importante en el juego
pero muy peleador que lo hizo orillar la roja ( arrastró
a Leiva a una situación no deseada por el “rioja”
y ambos vieron la amarilla), y a dos equipos, que le prestan mucha
atención a las inferiores, que soportan soldados caídos,
pero que no pierden el órden, y que estarán prendidos
arriba hasta el final. El diagnóstico que aportaban sus imágenes
anteriores presagiaban un cero en el resultado, pero no en fútbol,
por lo menos el actual, el que acostumbramos a ver .
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