Torneo Clausura 2005 x Rafael Maio
3 - 2
En Boca de todos

El Clausura le había hecho un guiño a Boca con el resbalón de River y un cóctel de resultados que le posibilitaba, si le ganaba a Banfield, acercarse con pretensiones a la punta. Con el conocido agregado de que cuando Boca pisa fuerte, el temblor se siente. Pero Boca pisó en falso y se abrieron los interrogantes.
Banfield, remendado porque reservó a varios titulares para la Copa, le ganó bien y hasta pudo ser peor para el equipo del Chino. Se lo impidió Abbondanzieri, quien falló en el primer gol, pero después evitó que se estiraran las diferencias.
Al equipo de Falcioni se lo puede definir como un conjunto moderno. Combativo, vivo, rápido, especializado en sacarle provecho a las deficiencias rivales. El error de Boca fue jugarle en el mismo terreno, hacer más el juego de Banfield que el suyo propio.

Entonces fue un partido de aceleración contra aceleración. Con una ventaja para Banfield: tenía más metros para pensar con la pelota en su poder porque arrancaba desde más atrás. Boca, en cambio, se paraba cerca del arco de Leyenda y terminaba todo a la misma velocidad ultrasónica del arranque. Incluyendo a Guglieminpietro que no fue capaz de imponer la pausa para desacelerar tanto vértigo. El único que jugó a otro ritmo fue el pibe Gago. Que, por eso, pareció perdido, como de otro planeta.
Es cierto que el partido tuvo vibración y que ante márgenes de error tan amplios se sucedieron los goles a granel. Y también tuvo el sello de los partidos del fútbol moderno: de los cinco tantos, cuatro nacieron en jugadas de pelota parada (Schiavi, Dátolo, Barijho y Guglielminpietro). A eso también podría agregarse que jugando tan rápido se pierde la puntada de precisión fina (ya no está Bochini para meter la pelota por el agujero de una aguja) y también se acrecienta la fricción hasta el límite.