Estudiantes
demostró tener el aplomo que debe tener un campeón cuando
no encuentra su mejor rendimiento futbolístico. Fue ordenado en
defensa, manejó siempre con criterio la pelota y supo ser efectivo
en ataque. Así, empezó a gestar la victoria ante un Banfield
que nunca encontró respuestas para contrarrestar el juego del rival.
Si bien en el comienzo Banfield fue quien tomó la iniciativa, rápidamente
el equipo del Cholo Simeone se fue acomodando en el campo y empezó
a evidenciar las gruesas fallas defensivas de los dirigidos, hasta ese
momento, por Patricio Hernández.
Iban 18 minutos del primer tiempo cuando el zurdo Leandro Benítez
ejecutó un córner desde la derecha. Tras dos cabezazos en
el área, primero de Pavone y luego de Calderón, el colombiano
Josimar Mosquera terminó de empujar la pelota a la red para poner
el 1 a 0.
Con la ventaja a favor, Estudiantes no se replegó atrás.
Siguió manejando la pelota porque Benítez y Sosa se movían
con mucho espacio libre, y el tridente ofensivo (Piatti, Calderón
y Pavone) seguía complicando en la ofensiva. Banfield, en cambio,
se sumergía en los nervios que se transmitían desde la tribuna
local, que perdía la paciencia y comenzaba a insultar a su técnico
Hernández. En el mediocampo, José Chatruc era quien iniciaba
los esporádicos ataques del local. Pero al no tener demasiada compañía,
las jugadas culminaban en centros cruzados que siempre eran devueltos
por los centrales Alayes y Mosquera. De esa manera, Banfield se transformaba
en un equipo muy previsible, que constantemente chocaba contra sus propias
limitaciones.
En la segunda etapa, Hernández metió al juvenil Cristian
Maidana por Andrizzi, pero las cosas continuaron igual porque Banfield
seguía muy estático y sin encontrar el rumbo del partido.
El campeón del Apertura, mientras tanto, retrasaba a Calderón
para sumar un jugador más a la línea de volantes. Con ese
sólo movimiento táctico, seguía dominando absolutamente
todas las acciones del juego.
El Cholo Simeone, astuto, hizo ingresar a Vasquez y Lugüercio por
Piatti y Sosa. Así, Estudiantes tenía más velocidad
y frescura para jugar de contra. En el banco local, Hernández se
mostraba resignado, sin dar indicaciones, casi como si hubiera presagiado
lo que iba a suceder poco después de que terminara el partido:
el presidente Carlos Portell le anunciaría el fin de un ciclo que
estuvo cuestionado desde un principio.
Cuando el partido giraba alrededor de la intrascendencia, el lateral de
Banfield Gastón Schmidt, que había ingresado en el primer
tiempo por el lesionado Julián Maidana, vio la segunda tarjeta
amarilla y dejó al Taladro con uno menos. Encima, unos minutos
después, Sosa encabezó un contragolpe para el Pincha. El
volante manejo el balón con serenidad y en el momento justo lo
dejó a Pavone mano a mano con el arquero. El nueve remató
por debajo del cuerpo de Lucchetti y sentenció el 2 a 0 final.
Con ese resultado, Banfield sumó su sexta derrota en nueve partidos
de la temporada, teniendo en cuenta el torneo local y la Copa Libertadores.
Además perdió a su entrenador, quien será reemplazado
por Vitamina Sánchez y Hernán Lissi(ayudantes de Patricio)
hasta que se incorpore un nuevo cuerpo técnico. En Estudiantes,
la historia es bien distinta. Con la misma fórmula que consiguieron
ser los últimos campeones, ahora los de Simeone siguen a paso firme
y se prenden el la lucha con los punteros.
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