Corría
el año 1996. Carlos Salvador Bilardo, en aquel momento
entrenador de Boca, iba junto a Nery Pumpido, su ayudante de campo,
rumbo al predio del Sindicato de Empleados de Comercio, en Ezeiza,
lugar habitual de las prácticas del plantel boquense. Faltaban
algunos kilómetros todavía para llegar al predio
en cuestión, cuando fueron sobresaltados por el paso de
un meteoro. Era una motocicleta que pasaba zumbando a la par de
la 4x4 de Pumpido, con la misma facilidad con la que un cohete
hubiera suparado el tranco de una tortuga. Al llegar al lugar
de entrenamiento Bilardo comprobó, con enorme disgusto,
que aquella máquina infernal era piloteada por uno de los
hombres de su plantel.
Cuenta la leyenda, que aquel episodio marcó el final de
José Luis Sánchez en Boca Juniors. Mucho tiempo
después llegaría su recompensa: El ascenso a la
"B" Nacional con El Porvenir, y el salto a Primera "A",
con Banfield. La posibilidad de mostrar en el fútbol mayor,
aunque más no sea en pequeñas dosis, esa insolencia,
ese desparpajo que lo convierten en un distinto. Desfachatado,
irreverente, audaz; "Garrafa" Sánchez, jugando
de local en LA POPULAR.
El
momento actual lo encuentra buscando su mejor puesta a punto,
luego de una operación de pubialgia. Pensando en los objetivos
inmediatos con Banfield, entre los que aparece como prioridad
el debut en la Copa Libertadores. Sin embargo, igual que adentro
de la cancha, no pierde la ubicación en tiempo y espacio.
Tiene bién en claro cuál es su lugar en el mundo,
su punto de partida. Por eso no sorprende cuando dice: "Mi
carrera la voy a terminar en Laferrere, jugando para divertirme,
disfrutando del fútbol. Siempre fuí fanático
de "Lafe". Llegué a jugar con tipos como el "Potro"
Domínguez, Luis Malvárez, Pozzuto, José Luis
Díaz, que ahora está en Chile".
IL-
Contanos sobre aquellos inicios.
GS
- Debuté en la primera de Laferrere a los 19 años,
en un clásico contra Almirante Brown. Me tocó jugar
de lateral, porque se lesionó el titular y yo, que nunca
me asusté con nada, me animé a jugar en ese puesto,
y encima tiré un caño en el arranque del partido.
Aparte, por ser tán hincha de "Lafe", era capáz
de cualquier cosa.
IL-
¿Cualquier cosa como qué?
GS
- Una vez le pegué a un rival antes de empezar el partido.
IL-
¿Cómo?
GS
- Ni me acuerdo quién era. Estábamos calentando
los jugadores de los dos equipos, creo que era un partido con
Cambaceres. Desde arriba de las tribunas los hinchas de Laferrere,
que sabían de mi fanatismo, me decían que le pegue
a alguno. Yo me hacía el que no escuchaba, pero empecé
a buscar la forma de hacerlo sin que nadie me descubra. Entonces,
en un momento, trotando hacia atrás, impacté con
el codo a un rival, que quedó en el piso. La verdad es
que fue un poco sin querer, pero los hincas de "Lafe"
se volvían locos. Lo festejaron más que un gol.
IL-
¿No pensabas en el escándalo que esto podía
generar?
GS
- Surgió espontaneamente. Casi sin pensarlo. Además
era producto de mi juventud. En aquel momento era más desfachatado.
Hasta jugaba en mi barrio por plata. Eran torneos de penales y
yo, con 16 años, me enfrentaba con hombres de todas las
edades. Los provocaba para hacerlos calentar y que jugaran más
plata. No podían entender que un mocoso los desafiara.
Encima yo tenía una pinta de vago bárbara y, aunque
no me crean, tenía el pelo largo.
IL-
¿Porqué te dicen Garrafa?
GS
- Porque ayudaba a mi viejo, que repartía garrafas de gas.
De ahí me quedó el apodo.
IL-
¿Cómo fué aquella prueba en Boca?
GS
- Estuve un tiempo entrenándome con el plantel de Boca,
cuando el técnico era Bilardo. Yo me sentía con
posibilidades de quedarme y en un primer momento, la cosa con
el DT pintaba muy bién, pero de un día para el otro
me dijeron que no iba a ser tenido en cuenta.
IL-
¿Por cuestiones futbolísticas?
GS
- No creo. Yo pienso que fué por otra cosa. Resulta que
yo iba en moto a las prácticas. En ese momento, Boca se
entrenaba en Ezeiza, y yo desde Laferrere no tenía otra
forma de llegar que no fuese en mi moto (una CBR 600). Como me
habían advertido que podía no caer bién lo
de la moto, yo llegaba bién temprano, antes que todos los
demás, y dejaba la moto escondida. Un día se me
hizo tarde, y en el camino me crucé con Bilardo y Pumpido.
A los dos o tres días, Bilardo me mandó decir por
Pumpido, simplemente, que no me tendrían en cuenta.
IL-
¿Qué pensaste al ver la chance que se te escapaba?
GS
- Era muy jóven y me manejaba con esa espontaneidad. Iba
en moto porque tenía moto. La sensación que me quedó
es que, si era por mis condiciones, hubiera podido jugar tranquilamente
en Boca.
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